Con el propósito de ilustrar sobre una temática aún no tratada hasta la saturación, esta entrada será la primera de este blog que abordará la representación artistica de la realidad de los bares y de tomarse algo en general; para algo el Blog se llama así. Es sencillo, ejemplos de pintura (y muy poca escultura) sobre el vino, los borrachines, las tabernas, los prostíbulos o los camareros, con unos breves comentarios más propios de conversación de barra de bar que de museo. Empieza así una serie que se me ocurrió leyendo, entre trago y trago, Vidas Secretas de Grandes Artistas.
El mío es un caso extraño en lo que se refiere a la lectura, quiero pensar. Si fuese metódico y tuviese una base de datos donde registrase la cantidad de libros que empiezo y abandono antes de terminarlos, debería de rondar un porcentaje del 90%. En realidad, si fuese metódico leería la mayoría de esos libros hasta el final, porque es casi siempre la dejadez la que me impide cerrarlos algún día por la última página. No sé si terminaré este libro de Elizabeth Lunday, pero me está entreteniendo con sus historias de sifilíticos, esquizofrénicos y ególatras. Y muchos de los cuales se tomaban algo también, por supuesto.
Tengo que reconocer también que esta era una idea que tenía para realizar a largo plazo, pero como me he enterado por casualidad que en la Universidad de Huelva están preparando algo gordo, pues decidí ponerme un poco en faena. Un curso de Libre Configuración cuyo título es "Entre Bares y Tabernas. Arete, Cultura y Política en la Barra" me dejó profundamente admirado. Y envidioso porque tenga lugar en una latitud tan lejana.
Comienzo entonces un repaso que no será cronológico por si acaso se me ocurren después más obras que añadir en futuras entradas, que esto no es una tesis doctoral. Aquí estamos tomándonos algo, y nada mejor que empezar con un brindis.
Baco - Miguel Ángel
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| Por ellas, por las más... ¡Hip! bellas... |
El Dios con mayúsculas de este Blog nos propone brindar. Baco nos lleva ventaja, a juzgar por su postura tambaleante, sus ojos de mirada infinita y su boca entreabierta. Síntomas inequívocos de llevar un buen pedal. Detrás de él, un sátiro devora ansioso un racimo de uvas que porta nuestro amigo. Es esta una obra de temática mitológica clásica, se puede hablar de una borrachera dentro de los cánones establecidos.
Hay múltiples representaciones de Dionisos/Baco, en la Historia del Arte y seguiré mostrando otra escultura de este Dios. Iba a decir que de la época en la que se le rendía culto, pero creo que en la cultura occidental nunca se ha dejado de honrar al Dios del vino y la ebriedad.
Hermes con Dionisos - Praxíteles (atrib.)
Escultura que se conserva incompleta, pero que una mente despierta y acostumbrada enseguida puede completar. Hermes, el Dios de las zapatillas voladoras, sostiene a Dionisos, muy niño, con un brazo. Con el otro se supone que sostiene algo que llama mucho la atención del retoño, que parece querer abalanzarse sobre eso. Creo que está claro que es una representación de un trauma infantil provocado por la imposibilidad de alcanzar lo que el niño anhela. Y en el caso del sujeto, y su posterior trayectoria, sus ansias están motivadas no por un sonajero o un juguete. Hermes está haciendo rabiar al chaval con un racimo de uvas, ignorante del monstruo que estaba creando. La curva en la cadera del Dios abusón es la marca de la casa del autor, Praxíteles.
El Triunfo de Baco - Velázquez
Completa este tríptico mitológico un auténtico "standard" de las melopeas en la pintura. No en vano, este cuadro es mucho más conocido como "Los Borrachos". Tenemos a Baco, una vez más. Pero aquí está ejerciendo sus poderes como divinidad, ya que está invistiendo una corona de laurel al vencedor. ¿Vencedor de qué? posiblemente sea el campeón de un World Drinking Championship, lo que ahora existe como competición universitaria de ver quien se bebe antes una botella de alta graduación y una vez finalizada tiene que aguantar una hora de pie, sin ni siquiera sentarse. La Historiografía del Arte habla de la coronación del poeta inspirado por el vino, pero yo creo que Velázquez pintaba con conocimiento de causa. El realismo de los rostros de los borrachines (narices rojas, arrugas, bigotes poblados, sonrisas) es incontestable para todo aquel que haya pasado por los peores abrevaderos de la ciudad.
Noctámbulos - Hopper
Salto radical de época, estilo y ambientación. Por fin un bar. Y nada menos que el prototipo de bar americano que figura en el inconsciente colectivo: Barras largas, poca gente, horas intempestivas y cada uno a lo suyo. No parece el paradigma de la diversión, pero nadie dijo que haga falta divertirse para beber. Tomarse algo en su más pura esencia, y, toma oxímoron, de una forma sobria. Apenas un par de palabras sobre el tiempo con el camarero y a consumir. Dicen que es una muestra de la incomunicación de la sociedad del Siglo XX. Pero la sensación de desamparo del bebedor solitario siempre estará ahí. Nada que no pueda remediar otro par de copas para irse soltando y hacer de esas noches imprevisibles las más recordadas si la amnesia del día siguiente lo permite.
El Triunfo de Baco - Velázquez
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| Campeón de campeones |
Noctámbulos - Hopper
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| Tomaré un whisky. Marca J.T.S. Brown, por favor. |




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